Nosotros
Un docket es un registro
El registro donde consta cada asunto y en qué punto está. El nuestro no es un papel: es un motor.
En todas las asesorías ese registro ya existía. Repartido entre carpetas, correos, hojas de cálculo y la cabeza de cada persona — pero existía. Lo que no había era nadie que lo moviera: cada expediente avanzaba solo cuando alguien se acordaba de empujarlo, y las horas se iban en acordarse.
Construimos Docket para que el registro se mueva solo. No para sustituir el criterio de un gestor — eso no se sustituye —, sino para quitarle de encima lo que no lo necesita: pedir papeles, copiarlos, vigilar fechas, recordar qué toca.
Somos un equipo pequeño y lo construimos pegados al trabajo real de gestorías y despachos. Cada pieza de Docket existe porque a alguien le quitaba horas; lo que no quita horas, no entra.
Cómo trabajamos
Sobrio a propósito
Una sola cosa encendida por pantalla: lo que está pasando ahora. El resto, en silencio. Un gestor pasa seis horas al día aquí dentro; la interfaz no tiene derecho a cansarle.
El trabajo manda
Hablamos el idioma del gestor — expediente, trámite, plazo, requerimiento — y ordenamos las pantallas como se ordena el día: primero lo urgente, después lo demás.
Claro antes que impresionante
Un control dice exactamente lo que hace. Un error explica qué pasó y cómo arreglarlo. Y si algo se detiene, dice por qué y a quién espera.
Hablamos
Cuéntanos cómo trabaja tu asesoría
Nos interesa tu caso concreto: es de donde salen las mejores piezas de Docket.